viernes, 24 de febrero de 2012

3.2 Filosofía Sobre Las Pasiones Humanas De Descartes

 
La palabra “barroco” tiene origen en una palabra que significa “perla irregular”. En esta época se desarrollo un arte caracterizado por la valoración de las formas llenas de contrastes. El Barroco marcó una época llena de vanidad e irracionalidad, con una vida llena de ostentosidad y riqueza, pero al mismo tiempo surgen movimientos religiosos que dan la espalda a este tipo de vida, prefiriendo el retiro y la meditación. Las construcciones tipicas del barroco eran exageradas, al igual que cualquiera de las cosas que eran decoradas con el barroco.
 
La consigna de esta época fue el “Carpe Diem”, o lo que es lo mismo, goza de este vida, al igual que la frase “Memento Mori” que significa, recuerda que vas a morir.


La pasión es un movimiento que se imprime desde lo incorporal, que es la Inteligencia, el alma que se une por la razón a lo corporal o material (el cuerpo).
Las energías del Universo, de Dios, son la Inteligencia y el Alma. Todo está en movimiento, todo vibra. 
De manera que la inteligencia, como energía de la Creación es un motor que imprime en el cuerpo un movimiento que llamamos pasión. El cuerpo, entonces padece o sufre, mientras la Inteligencia actúa.

En ese movimiento que se imprime en el cuerpo, la pasión es vivida como una emoción fuerte, y en el amor hablamos de "fogosidad" causalmente, pues el fuego o ese calor, es el que nos tiende a llevar hacia lo alto, pues el fuego, como elemento se eleva. 


LAS PASIONES HUMANAS


                        a. Admiración, 
Descartes, en su obra Les passions de l’âme, considera a la admiración como una de las seis pasiones primitivas o fundamentales, y la describe como «la súbita sorpresa del alma que la lleva a considerar con atención los objetos que le parecen raros y extraordinarios»
b.     Amor, El amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista
 c.     Odio, El odio es un sentimiento de profunda antipatía, rencor, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir a su objetivo.
d.     Alegría 
Es un estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía y una poderosa disposición a la acción constructiva, que puede ser percibida en toda persona, siendo así que quien la experimenta, la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos. 
                      e. Tristeza Estado afectivo provocado por un decaimiento de la moral. Es la expresión del dolor afectivo mediante el llanto, el rostro abatido, la falta de apetito, etc. A menudo nos sentimos tristes cuando nuestras expectativas no se ven


   

 Época de contrastes e incertidumbres, que le tocó vivir a René Descartes. Su valiente búsqueda de la verdad, su clara conciencia de estar iniciando una nueva época, su anhelo por superar viejos esquemas desfasados, es el deseo de encontrar luz en una época de tinieblas. Es allí donde cimienta las bases del racionalismo filosófico y científico. Partiendo de la crítica de los sentidos como forma de conocimiento ha de fundamentarse en la intuición de principios incuestionables; desde ese momento, la razón elabora construcciones cada vez más abstractas, siguiendo un método deductivo.


También en la filosofía existían grandes contrastes entre maneras de pensar opuestas. Algunos pensaban que la existencia era la naturaleza espiritual, idealistas; otros reducían todos los fenómenos de la naturaleza a cosas concretas, materialistas.
 
El materialismo, quizás, tuvo más defensores. El más importante fue Thomas Hobbes. Otros filósofos también se preocuparon por la relación entre el “alma” y el “cuerpo”, estos fueron Descartes y Spinoza.

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